Tras los pasos de Bill Gates, en Diario SUR
15/06/2010Como hicieron los fundadores de Microsoft o Apple, Raúl Santana montó su propia empresa tecnológica a los 19 años en un garaje. Tres años después, factura más de un millón de euros

A primera vista, Raúl Santana es un joven de 23 años completamente normal. Viste con vaqueros y la camisa por fuera, hace bastante tiempo que no se corta el pelo y luce una barba natural, pero cuidada. El trato con él corrobora esa impresión. Habla con familiaridad, es franco y directo, suelta bromas y hasta se le escapa algún que otro taco, como a cualquiera de su edad. «‘Illo’, aquí sobre todo somos claros», espeta con naturalidad.
Definitivamente, Raúl no es un empresario al uso. Resulta más fácil imaginárselo estudiando en la biblioteca o jugando a la consola que dirigiendo una compañía que factura más de un millón de euros al año. «Tú piénsalo, mis amigos de ‘botellón’ y yo creando un plan de empresa. Me decían: ‘Tú estás chalao’», comenta.
Hoy, Raúl Santana no sólo no se arrepiente de haberse metido en semejante lío, sino que afirma que la compañía que fundó en 2007, Clock Technology, es «su vida». Fue a los 19 años cuando, harto de lo poco que aprendía en sus estudios de Ingeniería de Telecomunicaciones («la Universidad está a años luz de la tecnología real», critica), limpió el garaje de su abuelo y montó unas cuantas mesas y unos ordenadores para indagar en los sistemas de radiofrecuencia RFID. «La electrónica siempre me ha gustado; investigué y me di cuenta de que lo que había en el mercado de esa tecnología era bastante mejorable», explica.
Así fue como nació ClockTechonology, compañía que hoy se dedica al diseño y producción de componentes electrónicos, profundizando en los métodos de identificación automática por radiofrecuencia, que cuentan con varias aplicaciones, desde el control de personas mayores o dependientes hasta la gestión de personal en centros de trabajo o la prevención de accidentes en minas y canteras.
«Cuando termine el verano saldremos más fuerte al mercado», anuncia el joven empresario, que prefiere no adelantar demasiado de sus proyectos, aunque deja caer que han cerrado un acuerdo para convertirse en proveedores de BBVA para un sistema de control de acceso de empleados. De momento, la evolución de ClockTechonology guarda cierto paralelismo con la de grandes compañías del Silicon Valley como Microsoft, Apple, HP o Google, que también vieron la luz en garajes, explorando tecnologías que en aquellos momentos daban sus primeros pasos.
Raúl Santana no quiere compararse con Bill Gates ni con Steve Jobs, pero sí que se muestra ambicioso respecto al futuro. «Siempre hemos tenido aspiraciones. Si estás en un nivel, hay que saltar a otro. Yo no le veo techo a esta empresa ni a ninguna», expresa. De momento, su talento y el de su equipo y un préstamo participativo de 193.000 euros de la Junta de Andalucía han sido las bases del crecimiento de una firma que espera cerrar el presente ejercicio con un volumen de negocio cercano al millón y medio de euros.
Proyecto futuro
Tras apenas tres años funcionando, ClockTechonology ha ido reinvirtiendo sus beneficios hasta contar con una plantilla de 25 trabajadores y dos naves industriales situadas en la incubadora de empresas de Promálaga en el polígono Santa Cruz. La intención de Raúl es seguir creciendo y dividir la actividad del grupo en dos sociedades: una que se dedicará exclusivamente a la investigación y diseño de equipos RFID y otra centrada en la fabricación de componentes electrónicos por encargo.
Su corta experiencia en el mundo de los negocios la compensan las ganas y las ideas claras, aunque, eso sí, siempre está abierto a los consejos que pueda recibir para mejorar. «Nosotros somos una empresa que se puede equivocar, y así lo reconocemos. Parece que es tabú decir una cosa así», subraya Raúl Santana, cuya juventud no le ha impedido dar charlas sobre empresas, participar en programas de televisión e, incluso, presidir EBTecnos, la Asociación de Empresas de Base Tecnológica (EBTecnos) de Málaga.
Para él, las claves del éxito son el esfuerzo, el talento y el espíritu de equipo, por lo cual sólo tiene palabras de elogio para sus colaboradores y empleados: «Les doy libertad y confío en ellos al cien por cien», asegura. Con todo, admite que ha tenido que renunciar a muchas cosas para hacer su sueño realidad. «Quien quiera trabajar ocho horas e irse a casa debe olvidarse de esto», sentencia.
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